Propongo celebrar el 7 de Enero cuando no haya que felicitar más o menos hipócritamente a todo el mundo, celebrémoslo porque se podrá pasear por el centro de las ciudades, porque no habrá que comer hasta el paroxismo y mi estómago no vivirá una resaca perpetua.
Me gustaría celebrar con vosotros el 7 de enero porque habrá empezado el tiempo de las rebajas y no todo será un treinta por ciento más caro injustificadamente, porque empezaremos a desmantelar los nacimientos y árboles de navidad todos ellos "biodesagradables", porque quitarán las luces de "alto consumo" de las calles de mi ciudad y porque podré viajar en coche sin que siempre sea operación salida.
Os propongo que celebremos el 7 de Enero porque volveremos a ser lo laicos que solemos ser,lo mismo que religiosos,muy poco en realidad. Porque dejaremos de oír villancicos, yo los odio, así que es una buena razón, al menos para mí. Porque el 7 de Enero desaparecerán de la televisión los anuncios de muñecos cuya habilidad es hacerse sus necesidades encima, se evaporarán las burbujas doradas del cava y quedarán las burbujas del cava sin más.
Quiero celebrar el 7 de Enero porque volveremos a enterarnos de que muere gente en el mundo y de que gente es perseguida injustamente y de que existe el plan Bolonia, de que hay terrorismo, paro, crisis, violadores de los derechos humanos y hambre
Celebremos el día 7 de Enero con la felicidad de habernos desecho de la sobredosis de felicidad de las otras celebraciones. Celebremos.
Miñán
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